Casa Miquel À. Fargas
El modernismo cosmopolita de Enric Sagnier —inspirado, como mucha de la arquitectura coetánea, en el rococó francés— obtiene sus mejores resultados cuando se olvida de modelos concretos y busca la lógica de las formas libres. En las fachadas, la curva de sus ornamentos se apodera del conjunto de la composición y, en este caso, incluso llega a configurar un elemento estructural como la tribuna central. El trabajo escultórico de la planta baja fusiona la decoración vegetal y el perfilado arquitectónico de las aberturas con un tratamiento más rudo de la piedra, sencillamente desbastada en el basamento de la fachada. La base convexa de las ventanas del entresuelo constituye un feliz hallazgo que Sagnier utilizará en otras obras de la primera década del siglo.
El vestíbulo atempera un poco este carácter, aunque no falta el trabajo ornamental (en la baranda de hierro, los detalles escultóricos o el esgrafiado de la pared) que a menudo se daba a estos espacios semipúblicos.
Originalmente el edificio no tenía los actuales pisos añadidos. La tribuna constaba de cuatro niveles que culminaban en un cupulino, a ambos lados del cual corría un remate de florones. El quinto piso bajo alero y el último apartamento son una muestra de la densificación de la ciudad, aunque hay que agradecer que respetasen el carácter general en las formas de las aberturas y en la decoración.
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año
1902-1904
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Población
Barcelona
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Dirección
Rbla. de Catalunya, 47

